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Balance de PROEL del año 2020 en Inmobiliario Mes a Mes

Balance de PROEL del año 2020 en Inmobiliario Mes a Mes

Un año muy complicado por la intervención de un elemento alóctono como la pandemia, que ha trastocado las previsiones de todo el mundo. Se trata de un huésped al que no se esperaba y que se aposento entre nosotros a primeros de año y ahí sigue. El “caballero pálido”, le llamaron en la pandemia de 1918.

El hecho cierto es que el impacto en la economía ha sido brutal en términos de disminución del PIB, empleo, solvencia de las empresas. En fin, la tormenta perfecta: global, catástrofe económica, destrucción de empleo y valor, aniquilación de las previsiones de ingresos del estado, incremento del gasto sanitario y social por desastre sobrevenido, en definitiva, incremento del gasto en un momento en que el ingreso no llega. A todo ello, gente muriendo, bloqueo de la atención sanitaria de proximidad y un futuro negro y oscuro en la percepción de todos.

A modo de ejemplo: cuando llega el confinamiento impuesto por las autoridades y con vigencia desde el viernes 13 de marzo. Desde nuestra humildad de solo 33 empleados y una facturación de servicios. Preparamos un plan de contingencia, para ver, hasta dónde nos llegaría la gasolina que teníamos en nuestras cuentas. Como no podía ser de otra manera dimos a los ingresos valor “cero” y pusimos en el Excel los gastos de supervivencia, para al menos, tener la hoja de ruta necesaria, para saber en qué momento, o si, o si, había que ponerse el paracaídas. Pues bien, la realidad nos puso en nuestro sitio: clavamos el gasto. Pero el ingreso, no fue el que esperábamos, sino que se siguió vendiendo, contratando, facturando y cobrando.

Marzo, Abril y Mayo, hasta el fin del confinamiento, registran ventas, en formato digital y con pagos online y firmas con certificado u otras. Quiere decirse, que las operaciones en curso se cerraban, online, pero se hacían. Junio, Julio, Agosto y Septiembre. Fueron meses de intensa actividad comercial y cierre de operaciones, con mayor intensidad a la habida en la época del radical confinamiento. Sobre la actividad del octubre y noviembre, estamos ahora recogiendo el fruto. Todo indica que en la línea de los meses anteriores. Diciembre, son solo 18 días laborables, y estos, en una progresión de puentes y acueductos y en medio del crudo invierno, (cada vez menos) y el tiempo de Navidad. En definitiva, para la que ha caído, el sector se ha mantenido. Fundamentalmente porque no está endeudado. Desde hace por lo menos un par de lustros los suelos no se financian y las obras sólo cuando se tiene vendido entre un 50/70%

Los problemas del sector, tienen más conexión con otras cosas que con la pandemia. Me refiero que nuestros dramas presentes y futuros son:

  • La carencia de suelo finalista, donde se concentra la demanda de vivienda.
  • Los incrementos de los costes de la construcción (la mano de obra y los materiales), que imposibilita que un promotor privado pueda hacer Vivienda Protegida, por ejemplo.
  • El declive demográfico que, en breve, va a afectar a las cohortes demográficas, en la edad de emanciparse y necesitar vivienda.
  • La incompetencia del sector público a la hora de agilizar los nuevos desarrollos y de otorgar licencias. Es patético que la titulización de una promoción de viviendas, (licencia, LPO), tarde más que el mismo proceso constructivo…
  • Concluyendo, en un año que comenzó con un susto morrocutodo. Pese a todo la actividad y las ventas se mantuvieron dentro de un orden y, en definitiva, como suele pasar las cosas son peores de pensarlas que de pasarlas.

Año con malas perspectivas para muchos, pero no, para nosotros.

Nuestro mundo inmobiliario residencial, depende de dos factores: seguridad en rentas futuras y financiación.

Para ambas variables, el 2021, es un enigma envuelto en un misterio. ¿Cuántos ERTE, se van a transformar en ERE’s?, ¿Qué va a pasar con las empresas y los puestos de trabajo?, es un hecho cierto, que un individuo en ERTE, no es financiable. Todo esto hace que, para muchos, las expectativas acerca del próximo año, están en el limbo.

La indefinición en lo económico, lo político, la idea y sentido de la UE, son freno para la inversión. No solo se trata de la idea que uno tenga acerca de sus rentas futuras, sino también en el contexto a la vuelta de unos meses. Y ahí solo hecho cierto de una, al parecer, vacuna, ha supuesto un aldabonazo a las Bolsas mundiales y eso, al menos, quiere decir algo.

Desde nuestra óptica, consideramos que aunque el drama de muchos sea una realidad, tanto de los que se han muerto y sus deudos, como los que han devenido a peor fortuna.

Una inmunización vía vacuna en global, podría acabar en pocos meses con la crisis económica sobrevenida por el virus. En definitiva, los medios de producción, están intactos.

Por hacer una comparación la gripe de 1.918 sobreviene cuando la I Guerra Mundial, no había terminado y dura hasta el 1921, mata a 50M de personas en el mundo, y desaparece como había venido, se supone por haber alcanzado la inmunidad, llamada de rebaño, por haberla pasado más del 70% de la población.

Si el hito de la vacunación es una realidad, podría ser que a lo largo del año, nos librásemos de la enfermedad y todas sus secuelas y podríamos empezar en el mismo 2021 un proceso de recuperación económico y de toda índole. Pero, como apuntaba antes los problemas del sector inmobiliario son otros y para esos no parece que haya vacuna y ni tratamiento. La carencia de suelo finalista y el consiguiente encarecimiento del mismo, en cuanto la demanda se ponga seria.

Los precios de la construcción, fundamentalmente porque no hay M.O. que se quiera subir al andamio, en el país de casi un 20% registrado en la población activa. Clave va a ser como se comporte la financiación y esta lo hará en función de la percepción que los bancos tengan de la robustez de la recuperación post-crisis. Lo que creemos es que a lo largo del 2021 se van a poder conjurar los peligros pandemiales y una vez ocurrido esto, la recuperación económica debería ser en flecha.

Desaparecido el riesgo que atenaza a la sociedad y la economía. Como quiera que no ha habido una destrucción masiva de los medios de producción, se entiende que, desaparecido el freno las aguas de la vida y de la economía, volverán a su cauce con rapidez.

Todo esto teniendo presente, que el comparativo más próximo que es la pandemia de 1918, llega al final de la I GM, dura más de dos años y pasado esta gripe, llegan los “felices 20”, no siendo menos cierto que esta época expansiva viene dada porque hubo que recrear todo lo destruido en los años (1914-1918) de la Guerra…es decir los efectos de una pandemia como aquella, hasta el momento más mortífera que el virus de Wuhan, tampoco fueron un cataclismo duradero. Desparecida la causa, la economía se recuperó con rapidez.

Ahora con vacuna en perspectiva, la recuperación va a ser veloz. Por lo tanto, en nuestro negocio, esperamos presión de la demanda de un producto en el que la materia prima (suelo), es escasa y ya veremos qué pasa con los precios, que tienen pinta de cualquier cosa menos de ir a la baja.

Año de recuperación económica, con las amenazas que presionan al sector inmobiliario y de las que he hablado antes.

Balance Jose Luis Inmobiario mes a mes

Balance del año de 2020 de José Luis Marcos en la revista Inmobiliario mes a mes

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