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7 Consejos para ahorrar en la nueva factura de la luz

7 Consejos para ahorrar en la nueva factura de la luz

La última de las siempre presentes reformas del sistema tarifario que regula el coste de la electricidad y por consiguiente la factura que reciben todos los usuarios al final de mes, ha entrado con fuerza en el debate público este mes de junio.

Lo más destacado de esta nueva propuesta que viene a determinar el coste de uno de los elementos que no podemos dejar de consumir en nuestra vida, la electricidad, es el sistema de franjas horarias.

Debido a la implantación de las tres franjas horarias comunes (hora punta, llana y valle), muchos de los usuarios tendremos que adaptar nuestros hábitos, especialmente para aquellas actividades cotidianas que implican un mayor gasto de energía eléctrica.

Al margen de las ventajas y desventajas que pueda implicar este nuevo sistema de organización del coste de la luz, nunca viene mal tener en cuenta algunos métodos y consejos para reducir el consumo y por consiguiente el coste en la factura.


1. Aprovechar la luz natural:

España es uno de los países con más horas de sol debido tanto a su posición geográfica como a la climatología. De hecho, las viviendas sostenibles de nueva construcción basan gran parte de su estrategia en la orientación.

Para aquellos que no podemos elegir por dónde entra la luz a nuestro hogar, lo que podemos intentar es, por ejemplo, colocar nuestras zonas de trabajo o estudio cerca de ventanas donde haya buena iluminación natural y emplear espejos para aumentar la luminosidad de interiores.


2. Instalar un buen aislamiento:

Otra de las claves de las viviendas sostenibles es el aislamiento, y esto sí que podemos tratar de replicarlo en nuestros domicilios.

La pérdida de calor en invierno a través de puertas y ventanas con mal aislamiento es una de las causas que más disparan el consumo de energía. Tanto es así que invertir en un mejor cerramiento, y que de paso sirva de aislamiento contra el ruido, puede traernos grandes beneficios.


3. Ahorrar en la cocina:

La cocina es uno de los espacios de la casa que más consumo eléctrico acumulan. Los electrodomésticos que deben permanecer conectados todo el tiempo, como el congelador o la nevera, deberían contar con la mejor calificación energética posible y, como hábito, no deberíamos abrir sus puertas con demasiada frecuencia ni dejarlas abiertas demasiado tiempo.

Otros consejos tal vez menos evidentes son, por ejemplo, limpiar al menos una vez al año el serpentín de la nevera para optimizar su enfriamiento, apagar el horno o la vitro antes de terminar de cocinar y aprovechar el calor residual o tapar las sartenes y las ollas que estamos calentando para reducir la pérdida de temperatura y así alcanzar antes el calor que necesitamos.


4. Ahorrar en la limpieza:

En la limpieza del hogar y de nuestra ropa también podemos aplicar algunos consejos para optimizar el consumo de energía. Fundamentalmente deberíamos centrarnos en el uso de aquellos electrodomésticos que más consumen, partiendo siempre de que es recomendable el uso de máquinas con el mejor certificado energético posible.

En la lavadora, se recomienda utilizar al máximo su capacidad por cada lavado y emplear temperaturas menores, es mejor lavar a 40 grados en lugar de alcanzar los 60 para reducir el consumo en el calentado del agua.

La plancha consume una cantidad de energía mayor de lo que podríamos imaginar y, además, gran parte de esta se pierde una vez acabamos hasta que se enfría. Por esta razón es muy recomendable tratar de planchar la mayor cantidad de ropa en una sola sesión y aprovechar el tiempo que tarda en calentarse al máximo para planchar aquellos tejidos que requieran menor temperatura.


5. Controlar la temperatura del hogar:

Todo lo que implique aumentar nuestro control sobre nuestra vivienda y los electrodomésticos redunda en beneficios para nosotros y nuestra economía.

La calefacción y la refrigeración, es decir, la temperatura del hogar, son cuestiones capitales en nuestras vidas y en la factura de la luz. Por esto, debemos tratar de regular la temperatura mediante termostatos programables e, idealmente, automatizar las máquinas de refrigeración para que se activen o desactiven en determinadas condiciones concretas.

La temperatura ideal en el domicilio oscila entre los 20 y los 23 grados durante el día y los 15 y los 17 en la noche, lo cual es muy difícil de mantener en los calurosos veranos de nuestro país. Durante el invierno es mas conveniente abrigarse más en lugar de subir la calefacción.


6. Consumir en horas valle:

El elemento estrella de la nueva regulación es la división del día en franjas horarias ligadas al consumo. La zona de hora punta, de 10h a 14h y de 18h a 22h menos fines de semana y festivos, es el periodo de mayor coste. En esta franja horaria lo mejor sería no consumir nada, lo cual es imposible ya que es prácticamente todo el día y en horario laboral.

La franja de consumo llana, de 8h a 10h, de 14h a 18h y de 22h a 00h, es el horario de precio medio, más económico que la punta pero aun más caro que la valle.

Definitivamente, el objetivo y el consejo principal de esta regulación es consumir siempre que se pueda en la zona valle. Electrodomésticos de limpieza durante la noche o en fines de semana, cocinar fuera de los periodos punta y, en resumen, adaptarse a esta nueva situación cambiando muchos de nuestros hábitos.


7. Otros consejos básicos:

Además de todo lo mencionado, siempre conviene recordar las costumbres más básicas y los pequeños gestos que debemos aplicar en nuestras viviendas. Desde apagar las luces cuando no las necesitemos hasta desconectar los electrodomésticos en lugar de dejarlos en stand-by, utilizar bombillas de bajo consumo o LED y, esto tal vez sea algo menos habitual, mantener limpio el filtro del aire acondicionado para optimizar su funcionamiento.

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