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Ni tan mal

Ni tan mal

Desde hace unos meses, vivimos inmersos en una situación pandémica, que, aunque no es nueva en nuestra historia, ha soliviantado los cimientos del mundo tal y como lo conocemos.

La última vez que ocurrió esto fue en la pandemia de 1918 y siguientes, que sorprende al mundo en la última fase de la I Guerra Mundial. Enfrentamiento que se saldó con millones de bajas y un mundo en ruinas y llegando al final de la guerra, la pandemia, cuyo número de muertos, según parece, superó los 50M.

Este fenómeno de pandemia, además de su rosario de muertes y dolor, ha originado un trastoque en el mundo económico tal y como lo conocíamos y ha afectado a toda la economía mundial en general y aun país como el nuestro en particular.

El inmobiliario está metido de hoz y coz en el devenir de la economía en general, pues bien, las cosas nos están yendo bastante mejor de lo esperado al inicio de la debacle económica posibilitada por la evolución de la epidemia.

 

¿Por qué esto ha sido así en un país como el nuestro?

La razón estriba en que la crisis comenzada en 2008 y que dura, al menos hasta 2016, había esquilmado el paisaje empresarial del inmobiliario. En esos años un importante volumen de empresas, sencillamente, desaparecen en aquellos años de hierro. Cuando llegan los brotes verdes de la recuperación, las nuevas empresas, no han tenido ni tiempo ni ocasión de cargarse de deuda. Las obras en curso, tienen el suelo pagado con recursos propios y entre un 50%/70% de los inmuebles vendidos.

Por otro lado, la demanda de activos es superior a la oferta. En la base de esto se encuentra la carencia de suelo, en las zonas donde se concentra la demanda

Así pues, nos encontramos en un momento en el que, a pesar de las dificultades económicas en general, el sector se mantiene. ha reducido su tamaño y actividad, pero se mantiene a buena velocidad de crucero.

 

Las amenazas existen:

  • el invierno demográfico, es una realidad en el medio plazo. El panorama del envejecimiento poblacional está en la base de las caídas futuras de la demanda, solo conjurable si transformamos nuestro país en una especie de Florida europea.
  • Nuestra materia prima, el suelo, es un bien escaso. Demasiado cerca de los políticos y sus Boletines oficiales de diferente pelaje. El suelo es un bien escaso y está en la base de las subidas en los precios en los momentos de auge económico
  • Por eso, hoy, pese a la situación económica en general y un futuro preñado de incógnitas. El sector marcha bien, porque existe una demanda superior a lo que somos capaces de producir
  • Otra amenaza es la situación con respecto a la construcción el sumatorio de los costes de mano de obra + materiales, está en subida libre y es fuente de innumerables problemas. El promotor, hoy, ha perdido la seguridad de que las contratas mantengan en el tiempo los precios de construcción que ofertaron y firmaron. Lo cual que representa un importante problema para el promotor que ha de mantener unas calidades y un precio cerrado ante los compradores. Pero es un hecho que hay problemas para conseguir ofertas y conseguidas y contratadas, hemos perdido la seguridad de que nos mantengan los precios hasta el final del proceso.

Por eso comentaba esta nota con el …ni tan mal…, porque, aunque, la vida para muchos, se haya transformado en una dura travesía, no parece que este suceso trágico y sus consecuencias, vayan a ser eternas, ni definitivas, ni una pesada losa que no vamos a poder levantar nunca… más bien al contrario.

La otra gran pandemia que nos afectó a finales de la segunda década del pasado siglo, desapareció cuando se alcance la inmunidad de tribu, cuando más de 70% de la población había pasado la enfermedad, a partir de ahí, la enfermedad desapareció y alborearon los años veinte, también llamados felices, por el fin del horror de la guerra y la necesaria reconstrucción de los países y paisajes esquilmados.

Ahora mismo, la pandemia continua, la inmunidad de tribu, se va a conseguir vía vacunación.

La situación económica, obviamente, está afectada por las consecuencias de la enfermedad sobrevenida. Pero, la capacidad de producir está intacta. Más todavía, el espíritu humano es tal que apetecemos las cosas que durante un tiempo nos han sido privadas. Creo que cuando esta pesadilla acabe, la recuperación puede ser muy rápida y sólida. Algo parecido, aunque a menor escala de lo que fue la Europa de entreguerras…esperemos que esta bonanza, si llega, no acabe como los felices años veinte que le precedieron.

Ahora es momento de aguantar y luchar, de trabajar el doble para ganar la mitad…y, ni tan mal.

Y eso lo digo desde un sector, que es de los primeros que se constipa y tiene fiebre, cuando las cosas van mal. En este caso no ha sido así y no precisamente porque seamos un negociado inmune, sino porque, de un lado estábamos saneados como empresas.

Además, la oferta en las zonas donde se concentra la demanda, no es superior a esta y las ventas funcionan bien, aunque las condiciones de financiación, se hayan endurecido.

 

Por eso, considero que el momento actual es un paréntesis trágico, pero vienen buenos tiempos en el inmediato futuro.

 

JOSÉ LUIS MARCOS

PRESIDENTE DE PROEL

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